TEMPORADA DE VACIANTE VS. CRECIENTE
Planificar un viaje a Iquitos requiere entender que aquí la naturaleza no se rige por las estaciones tradicionales, sino por el ritmo del agua. Al ser una ciudad incrustada en el corazón de la selva baja, no hablamos de verano o invierno, sino de dos periodos marcados que transforman el paisaje por completo: la Creciente (temporada de lluvias) y la Vaciante (temporada seca). Elegir una u otra dependerá exclusivamente del tipo de experiencia que busques vivir.
La Época de Creciente: La Selva Inundada (Diciembre a Mayo) Durante estos meses, las lluvias en las cabeceras de los Andes provocan que el nivel de los ríos suba significativamente, inundando vastas zonas de bosque. Es la temporada mágica para quienes sueñan con navegar; podrás adentrarte en bote o canoa por lugares que en otros meses son senderos terrestres, permitiéndote estar a la altura de las copas de los árboles. Esta cercanía al dosel forestal facilita el avistamiento de aves exóticas y primates. Además, es el momento en que el barrio de Belén se convierte en la auténtica «Venecia Amazónica», con sus casas flotantes navegando sobre el cauce del río.
La Época de Vaciante: Playas y Caminatas (Junio a Noviembre) A medida que las lluvias cesan, el nivel del agua desciende y revela un paisaje totalmente distinto. Esta es la mejor temporada para los amantes del trekking y la supervivencia, ya que los senderos de la selva profunda quedan expuestos, permitiendo caminatas más extensas y seguras. Un fenómeno único de estos meses es la aparición de extensas playas de arena blanca en las orillas de los ríos Amazonas y Nanay, ideales para refrescarse del calor amazónico. Asimismo, al haber menos concentración de agua, es mucho más sencillo avistar caimanes y realizar la famosa pesca de pirañas en las cochas..
¿Cuál es la mejor elección? Si buscas la postal clásica de la selva navegable y el misticismo del espejo de agua, ven entre febrero y abril. Pero si tu objetivo es explorar el bosque a pie, acampar y disfrutar de las playas amazónicas, tu mejor opción es viajar entre julio y octubre. Sin importar cuándo decidas venir, Iquitos siempre te recibirá con su energía desbordante y ese calor humano que solo se encuentra en la selva peruana.

